La moda se ha convertido en una industria problemática y esto también es culpa nuestra.


La moda se ha convertido en una industria problemática por su impacto en el medio ambiente y por la explotación de millones de trabajadores de todo el mundo.

¿Sabías que la camiseta de algodón que tienes causa un gran impacto negativo en el planeta?

Hoy en día se conocen datos alarmantes de cómo la industria de la moda daña al medioambiente. Por ello nace BASK,  para crear conciencia a cerca de lo que estamos generando y cómo podemos cambiarlo.

Nuestro objetivo no es bombardear los medios con noticias alarmantes sobre las causas y el impacto negativo que estamos creando en nuestro planeta, pero también lo vemos necesario para concienciar a la sociedad. Por ese motivo, os compartimos diferentes datos que os pueden hacer entender mejor el por qué de Bask. 

Durante los últimos años se ha creado un nuevo concepto llamado"fast fashion" o moda rápida, basada en el cambio rápido de tendencias y colecciones. Esto repercute a una producción y un consumo masivo, multiplicando el impacto medioambiental y aumentando la velocidad con la que destruimos el planeta.

Mientras las firmas internacionales de la moda y las grandes cadenas de distribución seducen a su clientela con la actualización constante de sus diseños y con los precios de sus productos, obreras de China, Marruecos, Bangladesh, Honduras o Rumania, viven rodeadas de prendas que confeccionan durante más de 12 horas diarias a cambio de salarios que a apenas cubren las necesidades básicas. 

Respecto a las últimas investigaciones realizadas por la Campaña Ropa Limpia internacional y las organizaciones que colaboran para documentar la realidad de las cadenas de suministro de las grandes empresas presentes en países como Marruecos, donde las trabajadoras cumplen jornadas de hasta 14 horas diarias por salarios que pueden ser inferiores a los 100 euros mensuales y que casi nunca superan los 200 euros mensuales, o como Bangladesh, donde los salarios en el sector se sitúan entre los 20 y los 35 euros mensuales y los incendios y hundimientos de fábricas han matado a cientos de personas en los últimos cinco años.